
Ese año estudiaba un postgrado de periodismo en la universidad de Toledo, Ohio. No recuerdo por qué -supongo que tenía que consultarle algo de la clase de Newswriting- recabé en la oficina del profesor Ted (¡Dios! ¿Cómo he podido olvidar su apellido?) Whatever. El curso estaba a punto de finalizar y yo ya preparaba la maleta para el regreso a España, aunque antes pensaba pisar varios lugares anhelados del Este: Cape Cod, Boston, NYC... A pesar de mi nula intención de ir por ahí messing around lo cierto es que este profesor y yo coincidimos en varios sitios y simpatizábamos; eso se notaba. A mí él me encantaba, la verdad, pero me daba la tímida al verle. Con todo, le había aceptado alguna invitación informal, a pie de máquina de la biblioteca: "Come, Elvira: I'll buy you a coffee". Nada importante, desde luego. A mediados de diciembre, el profesor de "Language and Behaviour", un indio simpatiquísimo y ligón, bastante guaperas, Indu Sighn, nos invitó a su fiesta de "Christmas Pre warm", creo que la llamó. Recuerdo lo escandalizado que estaba Ted ante la noticia de que el gobierno español hubiera legalizado al PCE y el nerviosismo con que me decía: "Pero, tú no pensarás regresar, ¿verdad? Ahora habrá otra guerra en España por culpa de los comunistas". Yo traté de tranquilizarle, sin éxito, imagino, asegurándole que los comunistas ya no eran como esos que aparecían en las películas de propaganda política y que mostraban a una luminosa y alegre América frente a la vieja y corrupta Europa, como nos enseñaban en clase de "Politics" or whatever. ¡Qué bien estuvo esa fiesta de precalentamiento de Navidad!
Pero, lo que yo andaba contando es que, al llegar a la oficina del profe de Newswriting, ¡Ted Joseph, así se llamaba (y, espero, se llame)! del que probablemente sólo pensaba despedirme, me encontré con una nota pegada en el cristal de su puerta:"Gone fishing" Encontraba muy gracioso el aviso, pero me entristecía la idea de marcharme sin verle antes, de modo que le dejé un billete (como se decía en Mme. Bovary) deseándole buena suerte en la vida y le aseguré que me apenaba no poder despedirme de él personalmente. Un par de días después, me llegó -no sé cómo demonios- una cartita suya al buzón de casa. Una nota breve y simpática que aún sé de memoria porque me anduvo rondando mucho tiempo: "Had I caught you instead of that 25 pounds perch, life could have been different; but such is life!"
TJ me había sugerido alguna vez que me fuera a trabajar al Chicago Tribune, donde él colaboraba, porque yo era smart y qué demonios iba a hacer alguien como yo en un país como España donde, por si fuera poco, aceptaban comunistas en la vida política. ¡Cuántas veces he pensado qué habría sido de mi vida si hubiera aceptado esa oferta y si hubiera propiciado mi captura por el gran TJfisher! But, such is life.
(Dedicado a A)