martes, 13 de enero de 2009

de judíos y palestinos


La Navidad de 2008 llegó con el estruendo de las bombas en Gaza. Meses antes, años antes, las explosiones de cohetes en territorio judío. El año nuevo, con la intervención militar del Pueblo Elegido contra los palestinos. Produce una enorme tristeza e impotencia contemplar la incapacidad humana de esos dos pueblos primos hermanos para aceptar que tienen un territorio que compartir; que llegar a un acuerdo limpio y generoso por ambas partes les supondría poder vivir en paz, aunque discutieran cada día por cualquier cosa, belicosos como son ambos. Echar las culpas a los judíos, que acudieron en masa hace sesenta años a esa tierra para colonizarla sin tener consideración por los que ya las habitaban es un trabajo inútil. Habría que pedirle cuentas a los ingleses que son los responsables del cisco, pero tampoco esa reivindicación histórica parece tener sentido, salvo para los que juegan a elegir el periodo histórico preferido en el que asentar sus reales, dejando fuera otros tiempos igual de históricos pero menos admirables. Los pueblos tienen que apechugar con las buenas y las malas caras de sus historias, y mirar sólo hacia el camino que les queda por delante.



No he estado en la manifestación de Madrid contra Israel y a favor del pueblo palestino. Me parece que no se puede seguir con esos planteamientos. Si los palestinos confían en Hamas para arreglar sus problemas con los judíos, mal hecho. Y los judíos se defienden contundentemente, porque pueden hacerlo. Son muy fuertes. Y tienen mucho miedo. Hasta aquí, a mí, como ser humano, me parece de lo más inteligible. Hablar con libertad y sin violencia, con la mente abierta a posibles ideas nuevas, soluciones, propuestas. Hablar sin miedo a la catalogación -a lo que la opinión pública izquierdista española es tan proclive-, con la inteligencia y la compasión como banderas. Ah, amigos... Ahí es donde se ve la dimensión humana de nuestras pobres existencias.



Tuve un compañero de facultad palestino en la Complu, de Madrid. Ahmed; era divertido, algo gamberrete, pero inteligente. Era laico o, al menos, sus creencias religiosas jamás las mostró a nadie, como hacíamos los demás, por otra parte. Tenía afán por saber y discutía abiertamente con argumentos. Yo admiraba a aquellos palestinos que desempeñaban los cargos más importantes en los países árabes, técnicos, profesionales, médicos, profesores de universidad... ¿Qué se hizo de ellos? ¿Dónde están? En mis viajes a Israel he visto la laboriosidad de los judíos y la lasitud de los palestinos, más dispuestos a esperar a la puerta de su casa a que se lo den todo hecho que a esforzarse ellos mismos, con sudor y ánimo, a tratar de resolver sus problemas. A pesar de las ayudas millonarias europeas. Mi buen Yassir Arafat no era distinto, a pesar de su buena imagen en España.



Luis Eduardo Aute, en el programa de radio de Carlos Herrera, dijo el otro día que el Papa de Roma lo que tenía que hacer era ir a Gaza a reunirse con la autoridad religiosa musulmana y la judía para ver de solucionar algo. Se equivocó. Los ortodoxos judíos no son autoridad que hable de nada de esto. No son sionistas. Y los sionistas no son religiosos. La cosa no es tan simple. Y quiero creer que tampoco es tan complicada. Pero los seres humanos seguimos siendo bastante necios, primitivos, irracionales y absurdos. Y el mejor escenario para comprenderlo es el de una guerra.

8 comentarios:

Chiqui dijo...

“la lasitud de los palestinos, más dispuestos a esperar a la puerta de su casa a que se lo den todo hecho que a esforzarse ellos mismos, con sudor y ánimo, a tratar de resolver sus problemas”

Elvi, dada la situación en que viven me parece injusta esta semblanza del pueblo palestino.
Si a laboriosidad nos referimos, ¿no es ese uno de los motivos históricos por el cual se discrimina contra los judíos, por su exceso de laboriosidad? Me parece que los españoles, en general, tenemos mas de árabes que de judíos. Recuerda lo de ‘Vuelva usted mañana’ y los estereotipos creados por la siesta, los cafés y las noches al fresco…

Israel se defiende de una manera desmesurada. EE. UU. ya le dio el ejemplo con su invasión a Irak.Saben que nadie les pedira cuenta.

Chiqui dijo...

Tengo una vecina judía que, en situaciones como la actual, cuelga un letrero en el porche donde dice “Estamos con Israel”. Cuando un día hablábamos del asunto me dijo enfáticamente que ‘Dios, en la Biblia, prometió ese territorio al pueblo judío’. Le respondí que yo no creía en Dios y que consideraba la Biblia como una obra literaria. Se descompuso y me pregunto ¿En qué crees entonces? Mi respuesta fue ‘en mis vecinos, en ti’. Desde entonces me sigue saludando cariñosamente pero siempre con muchas prisas, ¡se acabaron las conversaciones!

Y paro, la política es algo que me sienta fatal…

Adolfo dijo...

Number of Palestinian deaths as of today: 971 (many of them children)

Number of Israeli civilians killed: 3

Number of Israeli deaths: 13

http://www.nytimes.com/2009/01/14/world/middleeast/14mideast.html?_r=1&hp

Elvi54 dijo...

No quise decir que la guerra de Gaza sea un problema que los palestinos no saben resolver, ni mucho menos. Es muy querido para mi este asunto y me duelen las muertes violentas y sangrientas como a cualquier ser bien nacido. En las visitas a Israel sí he observado, en efecto, la laboriosidad judía y la lasitud palestina. Pero, insisto, los palestinos han cambiado mucho. Antes no eran así: apelaban menos a Alá y más al esfuerzo y al trabajo. No ha sido mi intención agraviar a nadie. Lo siento si así ha ocurrido.

Elvi54 dijo...

Adolfo, supongo que la desgracia y la injusticia no se miden tanto por el número de muertos como por el hecho en sí de esa injusticia. Los medios de masas saben cómo hurgar en lo más profundo del ser para mostrar las "hazañas" más repulsivas. Quería establecer la discusión en un nivel intelectual alejado de la evidencia de las matanzas. La idea es ¿cómo podría acabar este horror? Y sólo se me ocurre apelar a la inteligencia y a la palabra.

Elvi54 dijo...

Chiqui, creo que en España, la herencia judía es mucho más importante en la identidad de los españoles: apellidos, canciones... La árabe está en la cultura escrita y la arquitectura y los topónimos. Aquella cultura árabe agnóstica y tan vigorosa, que se fue para no volver, aparentemente. Aquellos españoles musulmanes serían ahora colgados de una grúa, como hacen en Irán, por sus ideas libertinas. Yo también idealicé al mundo árabe, y ese mundo árabe ideal nunca se borrará de mi. Pero lo que hay ahora no me parece ideal ni mucho menos.

Chiqui dijo...

Elvi, lo que hay ahora es el resultado del mundo moderno por querer imponer su modo de vida en una cultura a la que se le tendría que haber dejado evolucionar por si misma, aunque llegaran dos siglos más tarde a donde estamos ahora. Los afanes de Bush de democratizar al mundo musulmán, que es donde está el problema, porque árabes los hay y bien modernizados y exentos de fanatismo; otra cosa es la religión.

Tampoco creo que debamos ignorar los números, como no se ignoraron con el holocausto y como se nos recuerda, justificadamente, diariamente. A mí no me has ofendido, de hecho yo no idealizo nada, soy bastante cínica, pero la perdida del ser humano – de cualquier bando – es injustificable. No tendría que ser responsabilidad de EE.UU., que tiene tantos intereses creados en la región, es el deber de la ONU ocuparse de lo que legalizó hace años…en mi ignorante opinión!

Los apellidos de conversos pueden proceder de judíos o de árabes, los dos fueron expulsados al mismo tiempo. Ya me dirás…los míos son: Iglesias Tortosa. Más conversa imposible. Me gusta pensar que soy mitad judía y mitad árabe…además, toda mi familia es de la provincia de Granada.

Elvi54 dijo...

Por desgracia, en la historia reciente del colonialismo y de las relaciones internacionales, los países desarrollados, sobre todo Inglaterra, no han hecho más que tirar contra los regímenes laicos de Oriente Próximo y Medio, léase: Irán (Reza Pahlevi, Egipto (Nasser), Iraq (Sadam)... Fueran éstos justos o no tan justos. Habría que preguntarse por el grado de justicia de los EEUU y de la propia Inglaterra, también. El problema, me parece a mí, también humildemente (aunque nunca lo parece, por mi vehemencia en la discusión) es que los desarrollados pretenden imponer sus leyes a los no desarrollados para sacar mejores tajadas de los negocios que les llevan a esos países. ¿De verdad, Chiqui, crees que a los EEUU se les ha perdido algo en Iraq, Afganistan, Iran, etc. que no sean suculentas cuentas de beneficios?
Ah, innoble condición, la humana.