
Sidi Mohamed Barkat profesa en el departamento de ecología humana, una subsección de la que no había oído hablar todavía y que me tranquiliza bastante, ya que, preocupados como estamos por la ecología del medio ambiente y de las plantas y animales, parecía que sólo quedaba pendiente de protección el presunto depredador, el ser humano. Para el filósofo de origen argelino, los suicidios que se han sucedido en Francia no hace mucho, son una llamada de atención para que veamos los demás lo que los suicidas han visto y no han podido soportar.
La tendencia de los seres humanos es culpar al otro de la desgracia o de la inconveniencia propia, obviando que las más de las veces está en la propia mano decir no, elegir un camino u otro, aprender a comportarse de manera más racional y generosa con el entorno, con los demás y consigo mismo. Todo eso va junto o no va. "La gente corre -dice Barkat- corre para atrapar no sólo el salario, no sólo el reconocimiento, corre por el mero hecho de correr. Cuando corre crea un hilo y si se para el hilo se rompe. Correr es trazar una línea que sólo existe cuando se corre", añade el filósofo en una sustanciosa entrevista de J. M. Martí-Font. Correr está bien cuando se participa en un medio fondo, y si el cuerpo aguanta; pero en la vida, puede que haya que aprender a parar a pensar, parar a mirar, parar a acariciar al de al lado. Y seguir luego.