Seguramente, andaba buscando sus avellanas escondidas en alguna parte, como yo cuando busco mis gafas, también aparentemente escondidas en alguna parte. Me sentí unida a ella por la misma cabeza de chorlito, de modo que le susurré suavemente, temía asustarla, un "feliz año nuevo" que le gustó mucho. Lo sé porque me sonrió. Un día muy agradable.
Notas del Molí del Salt, Vimbodí, desde la campiña que rodea la abadía de Poblet
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Por un agradable año nuevo
miércoles, 23 de diciembre de 2009
El apagón

¿Se acuerdan del apagón eléctrico acaecido en la magna ciudad de Nueva York (New York) hace una pila de años que -dicen- provocó el nacimiento de muchas criaturas debido a que no se supo nada mejor que hacer en el rato que duró? Bien. Pues esta misma mañana, en el noble pueblo de Espluga de Francolí, a donde me dirigí, en medio de la lluvia, a comprar unas viandas, encontré que el colmado estaba fermé, ¿por qué? pues porque no había luz y no podían usar ni la báscula ni la caja registradora. Me lo comunicó una joven cajera, con su delantalito y su coleta de melena oscura, componiendo un ademán de "como verá usted, razones no nos faltan". De modo, amigos, que ahí me tienen, con cara de pazguata, la boca abierta y el cestillo vacío, la lista de la compra esgrimida en la mano izquierda, de pie en la acera, a la intemperie, deseando que eso no durara más de unos minutos. Pero duró más. De vuelta a casa observé que los chinos estaban abiertos. Se me ha roto la pala de recoger los bombones de los gatos así que me pasé a ver si ellos sí podían atenderme. Había cola. Encontré una palita de plástico agujereada por 0,75 cents, pagué, desée felices pascuas a quienes me atendieron y me volví a casa convencida de que, aunque se vaya la luz, los chinos gobernarán la tierra. ¿Se acuerdan de cuando Mafalda, en medio de la noche, se acerca a la cama de sus progenitores para preguntarle a su padre: "Papi: ¿es siérto que mientras nosotros acá dormimos, los chinos, allá, están despiértos?" Pues, que nos coja confesaos.
lunes, 21 de diciembre de 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009
Los viejos piratas nunca mueren

jueves, 3 de diciembre de 2009
Tumulto filipino

Suena una guitarra bien tocada y una voz al compás que canta canciones de los Beatles y de Cat Stevens, de Simon & Garfunkel y de Mamas and the Papas. Un joven filipino toca y canta desde un rincón apartado, casi invisible, y la luna hace su aparición detrás de una gran montaña que emerge directamente del mar. Luna llena sobre el Pacífico en la isla de Palawan. El viento agita suavemente las largas hojas de esas palmeras cocoteras, gráciles, como de tarjeta antigua. Una velada de descanso en uno de esos resorts para turistas ricos. Suena el mar y las conversaciones que se van enlazando entre los que frecuentan el bar, a la orilla del agua, algo agitada por una brisa que está tentada de dejar de ser suave. Conversaciones en un inglés raro, internacional, con dejes indios, combinado con español y tagalo.
Filipinas, Pilipinas. Una jota que parece un pasodoble; una habanera que parece una copla. Ya escribiré más cuando tenga luz y me encuentre sola. Ahora hay mucho barullo alrededor. Perdonadme.