viernes, 2 de julio de 2010

La piscina de verdad, la auténtica

Este es el aspecto que presentaba la piscina una vez vaciada de agua y aligerada de hojas, frutos y otras sustancias cuya mención prefiero ahorrarles. Con la llegada del calor ya no había excusas para aplazar por más tiempo la tarea casi de pesadilla. Lo confesaré: es la primera vez que me veo en tal aprieto. Los años anteriores a éste, alguien encargado de ello cumplía a las mil maravillas. Pero se fue. Lástima.
Ahí abajo, dentro de esas cuatro paredes, envuelta en el aroma de podredumbre al que acabé acostumbrándome con facilidad, por cierto -hay pestes mucho más insoportables-, se vive una sensación de hipnosis a la que contribuye la radiación solar en las paredes casi blancas. Como si estuvieras en un sueño, no del todo una pesadilla, pero sí algo inquietante, del que no sabes el final.
Gracias a la humedad y a un buen cepillo de barrendero de setenta centímetros de ancho, reducir la masa de chapapote vegetal fue relativamente fácil y, además, aproveché para cultivar mis tríceps, ese grupito muscular casi inexistente en los brazos femeninos. Las agujetas del día siguiente fueron de risa; que causaban una extraña risa, quiero decir, a fuerza de dolor. Cosa más rara...
No dispongo de foto que dé fe de mi práctica con la karcher, una maquinita de agua a presión que me prestó mi amigo el Galeno, con la que la porquería salta en pedazos dejando el paisaje piscinil limpio y brillante. Pero sí puedo enseñarles esta otra foto del estado en que quedaron las paredes del habitáculo de nadar, si me permiten la licencia del nombre. Qué bonito sería si se pudiera dejar tal cual, pero ¿se puede? No, no se puede. No se puede porque si lo dejas así las algas y otras pequeñas vidas entusiastas medrarían a placer a las horas de llenar de agua la piscina, agua que se calentará con el fuerte sol de julio y, ya lo decían los sabios griegos, ese caldito es origen de vida. Hay que raspar y hay que pintar.
No me negarán que es una pena, porque los colores que ha desvelado la karcher son muy sugerentes y ricos, pero se ve que no son admisibles, por el momento, en las piscinas. ¡Qué se le va a hacer!
A todo esto, la tarde se presentaba un tanto inestable. Por un lado, un alivio ya que el sol había estado castigándome todo el día, pero los truenos que se iban acercando no auguraban nada bueno.
Gotas de lluvia vinieron a confirmar mis sospechas. No hay más remedio que dejar el curro hasta mañana. Qué bien, la verdad. Tenía las 5L, 6L y 7L a punto de quebrarse como un azucarillo de navidad. 
Excusa perfecta para entrar en la vieja casona, prepararme un té kukicha y sentarme al ordenador para contarles a ustedes esta cantinela que no sé si a estas alturas seguirán leyendo. Que también son ganas.

                                                                               *****

Bien. Retomo la narración -tan obsesiva como hipnótica como la labor de la piscina- para contarles que ya está. Pintada con varios tonos de azul, según se me iban acabando los botes de pintura al agua. Creo que quedará estupenda al menos las primeras semanas. Luego, algas y pequeñas formas de vida se irán apoderando de ella, pero a nosotros no nos importa compartir con ellos tanta agua de manantial, fría como la nieve. Estimulante.ras seguirán leyendo. Por que también son ganas.

Et voilà: a falta de llenar este saco de agua. Ya les haré partícipes del placer friulento de entrar en ellas, recién salidas de las entrañas del monte. Feliz veraneo. Tómenselo, por favor; no se burquen excusas tontas como tener trabajo, ocupaciones y, lo que es peor, preocupaciones. El verano es para las vacaciones y las vacaciones son para veranear. A la antigua usanza, desde luego.

Casi olvido otra fotografía muy reveladora de lo adecuada que resulta una vieja piscina que lleva todo un año al pairo, alimentándose de la intemperie y sus dádivas, como casa cuna de ranitas. Miren qué hermosura de renacuajos en formación. No había menos de quinientos renacuajos y ranitas diminutas. También de las grandes. Pero, que nadie sufra: todos fueron salvador y disfrutan de buena salud, como lo muestran sus dinámicos croares hasta altas horas (las muy malvadas).  Espero que se pueda clicar encima para verla ampliada. Son unos bichos encantadores. Valete.
Se puede, se puede: fíjense en el renacuajo solitario, más sumergido, en un detalle ampliado: qué sensación de estar nadando a su lado, ¿verdad? Le acompañan dos garapitos (Notonecta glauca) buenos nadadores y muy competitivos. Ahora sí, me voy a dormir.

20 comentarios:

Chiqui dijo...

Me estás con fundiendo con esas fotosde exposición. También con decir que a vosotros no os importa bañaros con sapitos y ranitas. Qué piscina es la que nos presentas hoy la del Molino o la de tu casa? Porque si voy al molino yo con sapitos no comparto nadita!

Chiqui dijo...

Voy a ver que hago con mi blog...No es que no tenga nada interesante que contar!

Elvira dijo...

Nada de sapitos para el baño de Chiqui, claro que no. Los sapitos son muy tímidos y no se bañan tanto. ¿Cómo que no sabes qué hacer con tu blog?
¡Pues, cuenta!

Elvira dijo...

Los garapitos son esos bichos con dos remos que los convierten en Mark Spitz. ¿Se acuerdan de Mark Spitz? ¿Qué habrá sido de él?

FMTI dijo...

¡Vaya! Entro por lo de los garapitos y veo que ya estáis en ello.
¿Sabes que los garapitos son depredadores con aguijón?
A Nardo le picó uno cuando pescábamos renacuajos en Mogro.

Manuel Montero dijo...

Americana tenia que ser usted, Chiqui, para no poder banarse en un estanque de toda la vida; con ranas; quiero decir. Vamos, ni que fuera usted Michael Jackson, no ha tenido infancia, Chiqui ?

Elvira dijo...

Así es, Frisco: "Notonéctido que vive en aguas estancadas, nada con el abdomen boca arriba, es carnívoro y caza insectos. Su picadura es dolorosa" Es casi un escorpión de agua. Menudo pájaro..

Elvira dijo...

¿Para qué demonios queríais renacuajos? No m,e dirás que os vais a dedicar a la cría de ranas. ¡Qué horror comer ancas de ranas! Ya sabes el cruel procedimiento de obtención.

Elvira dijo...

Eso, Chiqui; cuéntanos cuando te bañabas en la acequia de tu pueblo.

Elvira dijo...

MM, gusto de verle por estos andurriales.

Anónimo dijo...

Los garapitos se ven ,mejor en la foto grande, clicando otra vez en la foto ya aumentada con dos clics previos. ¡clic! ¡clic! ¡clic! parece un hipo...

Chiqui dijo...

Vaya por Dios, o sea que no son sapitos – que podrían transformarse en príncipes – sino que son ‘garapitos’ con aguijón, dice FMTI, y hacen pupa!
Con lo que le gusto yo a los mosquitos … No te digo lo que pasaría con los garapitos…

Gracias FM por la aclaración!

Chiqui dijo...

Pues no era la acequia, era algo más parecido a tu piscina antes de pintarla. Pero con la niñez se me fueron muchas cosas, entre ellas el atrevimiento.
Pero sí, os lo mando porque algo está contado.

Chiqui dijo...

Claro que he tenido niñez, y muy intensa. Si queréis y tenéis podéis mirar esto. Me da no sé qué volver a las entradas antiguas de mi blog, ni las quiero abrir, todo lo que veo son faltas y una redacción atroz!
Hay tanto de mi niñez por el blog que uno tiene la impresión de que dejé de vivir después de los 14. Supongo que nos pasa a todos, no?


http://chiquitin52.blogspot.com/2007/09/cortijo-las-encebras-granada-1.html

http://chiquitin52.blogspot.com/2007/10/las-encebras-2.html

http://chiquitin52.blogspot.com/2007/11/primos.html

Chiqui dijo...

teneis tiempo, queria decir!

Manuel Montero dijo...

Hola Elvi, hola Chiqui. Bueno, yo he leido el primer enlace de Chiqui. Ciertas palabras tomaban forma; como si fuesen difusos recuerdos de mi familia propia. También hay un trasfondo onirico del que ya diré algo. Quizas confrontandolo al mito o a mi propio onirismo.

Elvira dijo...

Caramba, Chiqui, qué tesoros se esconden en tus antiguas entradas, Voy a tener que dedicar un tiermpo al día a leer. Fuente inagotable de historias bien contadas, eres una caja de sorpresas, amiga.

amalia dijo...

Elvi esa piscina se había transformado en estanque y con él, la rana.Me viene esta imagen:

The old pond, ah!
a frog jumps in-
the water´s sound.

M.Basho

Elvira dijo...

¡Feliz 4 de julio!

Flavia dijo...

Preciosos relatos de una excelente narradora. Te seguiré leyendo, querida Elvira!