jueves, 10 de octubre de 2013

Ombra mai zu

A veces, la música disipa el silencio, y a veces, lo encierra. El prodigio de la voz humana supera los sueños. Estos días estoy viendo la serie televisiva de Oliver Stone, "La historia no contada de Estados Unidos" o algo parecido. Estremece que te cuenten, que te recuerden, con el ritmo magistral con que lo hace Stone, los episodios horripilantes de la historia que hemos vivido. Eso me hace pensar, sin que pueda evitarlo, en lo que ahora estamos viviendo. En cómo la guerra ahora se hace desde presupuestos de finanzas virtuales y paquetes explosivos sobre las economías de la gente. Paquetes bomba que explotan en las manos de los inocentes. Todo pasará si se puede acceder a escuchar algo como este aria del Jerjes de Haendel, cantado por Kathleen Battle, "No hay sombra de planta alguna más hermosa, más amable ni más suave". Voz  prodigiosa.

2 comentarios:

Fermin Goytisolo dijo...

Hola Elvira,

El mundo es el que es ni mejor ni peor que hace trescientos años. El único cambio es el momento que elegimos vivir.

Si te gusta Jerjes, escucha a Serse. También es muy bonita. Fundamentalmente distinta a Mozart pero es tan bella. Y si te sientes aventurera busca a Purcell, el precursor de Handel. Cualquiera de sus operas son impresionantes aunque yo tengo cierta debilidad por King Arthur o The Fairy Queen.

Sursum Corda

Fermín

Elvira dijo...

Qué sorpresa, Fermín. Sí, esas obras que mencionas son para detenerse en ellas mucho mucho rato. Y calmar el anima. Me chifla Purcell: hubo un tiempo en que podía cantar muchas de sus canciones de memoria. "O solitude" es una de mis favoritas.
En cuanto a que "el único cambio es el momento que elegimos vivir"... no veo muy claro lo de la elección; quizá soy más determinista de lo que creía. Un abrazo.