martes, 13 de mayo de 2014

Calabazas de turbante en el  jardín del Molí del Salt
Decidido. En el cuadrante que queda entre la caseta del rosal y el lugar donde coloco la mesa de ping pong voy a plantar lechugas o calabazas. He ahí el dilema: ¿lechugas o calabazas? Ya sabía yo que mis decisiones llevaban trampa.
Las calabazas son tan espectaculares, con esa manera de ir ganando terreno a base de lanzar sus espirales vegetales y cobrar pedazos de tierra, trepar por las vallas que separan el jardín del río Milans y luego ofrecer esos brillantes frutos de colores llamativos (me gustan las calabazas que llaman "turbante").
Sí, calabazas, quizás. O que compartan sitio con las lechugas; pero no, imposible. Las calabazas son invasoras y no dejan sitio ni para un alfiler. O calabazas u lechugas.
Ay, si alguien pudiera ayudarme... Pero está claro que la humana condición incluye el tener que atravesar estas encrucijadas en solitario.


7 comentarios:

estrella dijo...

Elvi, lo que no sabía es que se dieran calabazas en primavera. Aquí son propias del otoño. Son exuberantes y llaman la atención. Yo plantaría calabazas...busca otro sitio para las lechugas, terreno tienes de sobra. =D

Elvi dijo...

Decidido. Gracias, Estrella.

Manuel Montero dijo...

la savia de la lechuga, si se deja crecer el tallo hacia arriba sin recoger el cogollo, tiene propiedades calmantes e hipnoticas, segun Ateneo

esa leche que da se llamaba lactucarium

porque lechuga es que da leche

Elvi dijo...

Manuel, dichosas las orejas que te vuelven a escuchar. Muy bueno lo de la leche de la lechuga. ¿Cómo no habría caído antes?

Manuel Montero dijo...

pues si, y esta dicho de memoria, de cuando lei los Deipnosofistas, que yo nunca miro wikypedia. Un abrazo, si ha lugar

Elvi dijo...

Halo, MM. Otro, por mi lado.

Campomanes dijo...

Josè del Campillo y Cossio

lo que hay de màs y de menos en España; para que sea lo que debe ser y no lo que es