domingo, 6 de junio de 2010

Colosos en el molino

El Molino ha recibido una visita muy grata. El escultor Javier Corberó, adalid de colosos de piedra, y Natalie, una británica nacida en Hong Kong, de madre cubana, han paseado y admirado la primavera que brilla en el Molí. Fuera, el sol castigaba a muchos grados de temperatura, creando una sensación de agosto, fuera de lugar en este junio recién abierto. El tránsito a la panza del molino, fresca y umbría, se agradecía mucho.
Javier, un hombre raro, singular, divertido, sin posibilidad de duplicado, ha sido gran amigo de Antonio Gades (foto de la derecha), aquel bailaor que se casó con Marisol: "dos niños explotados", como resume bien el escultor. Tanta fue su amistad que ambos se confundían y resultaba difícil distinguirlos. Una vez, Javier se llevó el pasaporte de Gades y cruzó la frontera sin ningún problema. ¿Te equivocaste de documento?, le pregunté. No, qué va; nos apostamos a que no se darían cuenta los policías, y no se enteraron del cambiazo.
Contar las cosas de Corberó no tiene gracia. Porque, en lo narrado entra su voz y su acento, su calidad de voz y sus ademanes, la expresión de sus ojos. Pero es una tentación. En otra ocasión, me dice, una vez que se había enfadado con su esposa de entonces, y decidieron no hablarse, le pidió a gades que lo sustituyera un par de días: "Tú te estás calladito, sin decir nada, y pululas por la casa sin  hacerte notar mucho". Y así lo hicieron. Y pasaron esos dos días sin que la dueña echara en falta al auténtico gitano. El caso es que Gades tenía los ojos azules, frente a la negrura azabachesca de Javier. Esto demuestra que es más el aire, el alma, que los rasgos físicos, lo que nos acerca o aleja de otra persona.
Sí, la piel de la cara de Corberó es agitanada, y los ojos, y los labios y las maneras. Es un caballero gitano de alta cuna, de mirada certera y sensibilidad artística poco comunes. En Nueva York, tomó un taxi que iba conducido por un sigh, con su turbante y toda la pesca, quien le preguntó si en España la gente era como él o eran más blancos. Se encontraba muy a gusto el taxista con un pasajero de tez tan pareja.
Corberó recibe a jóvenes artistas en su casa aldea de las afueras de Barcelona y les muestra algunos trabajos. "Si veo que ven, les dejo estar más y les enseño cosas; si veo que no ven los largo pronto con cualquier excusa". Para estar en la vida como se debe hay que ver; mirar y ver. Un artista, sobre todo; pero también cualquiera que no quiera morirse sin haberse enterado de casi nada.
El Molino se ha sentido muy honrado con esta visita. Ha soñado con alojar colosos en el jardín. Ha crecido y se ha relajado un poco. Lleva una temporada algo nervioso por la crisis.

8 comentarios:

Manuel Montero dijo...

Espero que no sean calaveras, como las de mi adorado Posada, porque entonces yo cogeria una de las esculturas y me pondria a recitar "ver o no ver, esa es la cuestion", en tanto "joven" artista...

Elvira dijo...

Respuesta acertada. El caso, MM, es que te encantaría conocer a Corberó; por eso digo que es mala cosa intentar contarlo, aunque Arcadi Espada lo hace bien en el enlace indicado en el texto.

FMTI dijo...

He pasado un buen rato con tu evocación de esa velada, pero si buscas en web Javier Corberó para conocer su obra sólo llegas a la foto que has incluido en tu blog y luego una pléyade de sujetos que no quieres conocer. En cambio, si escribes "Xavier" encuentras algunas obras. Por cierto que la primera que aparece me lleva directamente a los barros de mi Ana, a tamaño colosal, sí, pero un tratamiento semejante de la figura humana. Ya te mando un adjunto. Encantado de conocer a tu amigo.

Chiqui dijo...

Elvi, que delicia poder pasar unos dias en el molino...
Aqui dejo imagenes de Goglee de Corbero.

http://www.google.com/images?um=1&hl=en&tbs=isch:1&q=xavier+corbero&sa=N&start=0&ndsp=20

Chiqui dijo...

Oye, pasate por mi molino que tengo a un ilustre huesped!

Buenas noches.

Elvira dijo...

Gracias FMTI por esa aportación y las notas al margen. Se te echaba de menos por esta vieja casona que hoy ha recibido uno de los más soberbios aguaceros de la primavera. Los pájaros han recobrado su sitio y el sonido del aire. A veces brilla el sol. He visto una oropéndola, por fin.

Elvira dijo...

Me acabo de pasar por tu pictórico blog, Chiqui. Ahora retienes los comentarios por prudencia, supongo. Bien que haces.

Elvira dijo...

FMTI te recomiendo ver esto http://lanocheyelsilenciodelagua.blogspot.com/
Y me cuentas