viernes, 4 de febrero de 2011

DESDE ETIOPIA


Mercado de cat (hojas de mascar estimulantes de las que Etiopía es principal exportador), en Aweday.

Viajar a Etiopía es como abandonar los parámetros territoriales para

entrar en el tiempo de la Biblia, los días del Antiguo Testamento, por

las caras, los tipos, las cosas, las casas, los perros y las hienas.

Aunque Addis Abeba ha cambiado desde hace doce años cuando la vi por

vez primera, los altos edificios y los follones de tráfico no ocultan

su piel ancestral. Y eso es lo que me gusta. Eso y una gente que de

tan excelente parece también de otro tiempo.

Comparto con vosotros mi amor por Etiopía con estas fotos y el deseo

de que podáis visitarla algún día. Gracias, Chiqui, por tu mano amiga. 

Tiendecita de ultramarinos del mercado de Harar

Addis Abeba, ciudad de contrastes, tras una tormenta.










3 comentarios:

Manuel Montero dijo...

Pase usted a verme, precisamente estabamos hablando los amigos anoche de la nobleza de los etiopes alrededor de un Burdeos y una jarra de café (para mi).

Chiqui dijo...

Qué colores los del mercado. Es una pena que no se abra la foto.
Las otras dos fotos, si pinchan un par de veces, se hacen más grandes y es interesante ver los productos de esa tiendecita; o los techos de las casas.

Sigue mandándonos cartas!

4 de febrero de 2011 23:32

Elvietíope dijo...

Nobleza y belleza, MM. Por cierto, qué rico está el café etíope que hacen de manera ceremoniosa, con gran parsimonia.