jueves, 21 de abril de 2011

El aprendiz de mirlo



Anoche, cuando regresábamos de Barcelona, donde habíamos echado el día, nos encontramos con un pollo de mirlo a la puerta de la casa, acurrucado, junto a la madera; parecía una piedra. Los perros, que me seguían en busca de un trozo de mortadela -su premio favorito- ni habían reparado en él, por suerte.
Intenté llevarlo a un sitio seguro, sin que su cuerpecito se rozara con mi piel, pues los adultos lo rechazarían si llegan a percibir olor a humano, tengo entendido. No hubo suerte, el polluelo se deslizó por entre el tronco abierto de la vieja acacia y se perdió bajo las hojas de las violetas, a sus pies. No quise insistir porque sé que los terrícolas acabamos estropeándolo todo por muy buena intención que nos mueva. Fíjense, si no, en la ensalada de Libia (va con ironía).
Me fui a la cama un poco triste por la suerte que corriera el pollito de mirlo al tener que pasar la noche ahí fuera, sin la defensa de sus padres, al albur de culebras, búhos, gatos salvajes, mustélidos, ratas y otros habitantes de la noche. Por eso me llevé una grata sorpresa esta mañana, al verlo tan pimpante, quietecito en el suelo del jardín. Y mejor aún, esta tarde, al sorprender al mirlo ya sobre el poyete de la fuente, acompañado de un progenitor, haciendo malabares para acelerar las clases de vuelo. Bien, me dije; a veces la naturaleza es compasiva y compensa las tragedias producidas por la mano humana constantemente.
 En cuanto a mis actividades agrícolas, he de decir que mi bancal avanza despacio pero imparable. Ya he plantado semillas de apio, chirivías, rúcula, peregil y rabanitos. Lo he protegido con plástico para que los pájaros no se zampen las ricas semillas. De vez en cuando hay que abrir el plástico para que se ventile . Esta noche hay anunciada lluvia, de modo que he vuelto a taparlo. No quiero que la rabia del agua disperse las semilllas, apenas tapadas por un milímetro de mantillo. Pongo velas a Santa Rita para que salgo algo, aunque sólo sea peregil. Bueno, y chirivías. Mañana les pongo la foto que hoy se me ha hecho tarde.

6 comentarios:

Chiqui dijo...

Menos mal que la historia del mirlito acabo bien...
Elvi, ese patio está que da gloria. Yo creo que el año pasado lo vi antes de que las violetas salieran.

Chiqui dijo...

Bueno, el bancal también me hace pasar un poco de envidia...ecológica, claro.

Elvi dijo...

Son agapantos los que ves en la foto, Chiqui. Las violetas blancas ya han salido y se han ido; las violetas propiamente dichas, aún estás a tiempo de verlas.

Otra vez Elvi dijo...

A quien quiera escuchar, dejo aquí esta transcripción de Glen Gould de las variaciones Goldberg. Sólo hasta el 29 de abril. Una manera de conmemorar la Pascua Florida.

Elvi Gould dijo...

http://video.google.es/videoplay?docid=-6984208089899995423#

Elvi dijo...

He ido a hacer la foto prometida (ya hay plantitas que asoman en mi bancal) y resulta que mi cámara ha decidido pasar a mejor vida. Inerte, inmóvil y silenciosa. No responde.