Notas del Molí del Salt, Vimbodí, desde la campiña que rodea la abadía de Poblet
viernes, 18 de septiembre de 2009
calabazas
martes, 1 de septiembre de 2009
Salvada por el sochantre
Aquel año académico en la universidad de Toledo (Oh) empezó con ciertas carencias que, sólo mucho más tarde, supe que eran afectivas. ¡Qué cosas! Una joven aspirante a periodista, independiente, autónoma, bien educada en la resolución de problemas cotidianos, curiosa y amante de los viajes en solitario resulta que acusó una falta de afecto en la Gran Pradera del Midwest. A otros les da por morder esquinas. No sé.
jueves, 27 de agosto de 2009
big fish

viernes, 21 de agosto de 2009
Tiempo de vendimia
El calor de este año ha precipitado la vendimia, qué raro, todavía en agosto. Será verdad que estamos ante el cambio de un ciclo por otro, una glaciación que vendrá después de estos calores inmensos. El caso es que las máquinas monstruosas de los campos de Codorniú han comenzado su bronca cantinela nocturna (así la uva no sufre el calor al ser cortada), repasando una vez y luego otra los surcos repeinados de la campiña. Los tractores que se encargan de esa tarea son, como digo, enormes. Aunque raro, puedes encontrarlos en la carretera, de madrugada, cuando regresan de su trabajo. Miden, qué sé yo, cuatro metros de alto o más, y llevan una especie de diabólica dentadura vertical encargada de comerse los racimos para enviarlos a la trituradora. ¡Qué cosas! Me acuerdo de cuando era estudiante y me fui a vendimiar a Alcázar de San Juan, Ciudad Real, con otros amigos. Teníamos 17 años. Los "amos", Mikaela, Miguel y José Luis, el mayor: gente seria de Castilla, de muy buen aspecto campesino, con dinero, nos enseñaron que no valía hincar la rodilla para cortar los racimos, sino que había que doblar el espinazo, quebrar la bisagra, apechugar con la tarea de manera valiente, cantando si es preciso, como hacía una cuadrilla de gitanos que faenaba en un campo cercano: primero, muy alegres, cantaban todas las tonadillas; al mediodía ya sólo les salían resoplidos y algún improperio contra los tábanos. Usábamos navaja curva y recia, de vendimiar. Ahora, cuando van a mano, llevan tijera; no hay color. La navaja requería pericia y maestría que se iba consiguiendo después de un tiempo y unos cuantos callos en las palmas. Mikaela quería casarme con Miguel, su hermano menor. Se ve que le gusté, cualquiera sabe qué pasó por su cabeza. Mi jergón llevaba sábanas, era el único. Y me arropaba por la noche para desearme felices sueños, ante la mirada de pasmo de mis compañeros, hundidos en sus picajosos jergones de paja de maíz.
Pero, un momento: ¿por qué estoy contando esto? Si sólo quería decirles que me resulta melancólico el tiempo de vendimia. La linda uva que cuelga entre pámpanos y sarmientos, sonriendo al sol de la mañana, indiferente a mis cuitas de paseante apresurada, camino de mi molino desde donde les escribo esta carta. Melancolía de los almuerzos, a las diez de la mañana, hambrientos ya por el trabajo empezado a las seis, de torreznos y gachas, de sardinas arenques y pan tierno, de pueblo, rico, rico, rico... Ahora que lo pienso, ni vendimia ni flores: debe de ser melancolía de los 17.
lunes, 20 de julio de 2009
Fly me to the Moon


Fly Me To The Moon- The Boss Frank - Watch the best video clips here
martes, 7 de julio de 2009
JM Antolin expone en NYC

J.M. Antolín es amigo pero antes que eso, poeta y pintor. Mucho antes. Dejó su Valladolid natal, hace mucho tiempo, para venir a vivir a Nueva York. También lo hicieron, antes que él, las rejas de la catedral, pero ésa es otra historia. El caso es que expone y quiero dar publicidad a esa exposición para que vaya a verla quien se pase por la Gran Manzana.
presents
J.M. ANTOLIN
Showing his controversial mural-sized painting: Denial of Masquerade (The Archons)
Opening reception:Thursday, July 16th, 2009from 6-9 pm@2/20 GALLERY220 W. 16th StreetNew York, NY 10011(between 7/8th ave)(212) 807-8348

"Ciertas búsquedas cuya exigencia es ilimitada aíslan a quien se lanza a ellas; este aislamiento puede ser imperceptible: pero un hombre que se ahonda es vano que intente ver a otros hombres, charlar con ellos, discutir con ellos; reserva lo que cree esencial y no entrega lo que siente inútil a su gran designio. Una parte de su espíritu puede perfectamente emplearse en responder a los demás, y aun brillar a sus ojos; pero lejos de confundirse entre ellos merced a ese olvido de sí que engendran los excitantes intercambios de similitudes de impresiones y diferencias de ideas, sirven éstos para apartarle, haciéndole sentir con más claridad aún su divergencia y arrastrándole a retirarse en sí, consigo, más vivamente a cada contacto; así se forma por reacción una soledad segunda que le resulta necesaria para hacerse secretamente, estudiada y celosamente incomparable. Más aún, tan lejos va en ese encastillarse y retenerse que se aísla aun de lo que fue y de lo que hizo: no hay obra de sus manos que vuelva a ver ante sus ojos y no quiera destruir, o ponerse a ella de nuevo..."
Qué no os desanime la apariencia. Dentro brilla un cálido corazón.