domingo, 12 de mayo de 2013



Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo. 
Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, vieja ya, en la isla, 
enriquecida de cuanto ganaste en el camino 
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. 
Así, sabia como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Itacas.

C. P. Cavafis. Antología poética. 
Alianza Editorial, Madrid 1999.

Edición y traducción, Pedro Bádenas de la Peña

Ella emprendió su largo y fructífero viaje; fue valiente y alegre. Coqueta y divertida. Ha sido un honor conocerla, ser su ahijada, tenerla cerca en tantos momentos. 


martes, 16 de abril de 2013

Entró el sol, salieron las flores

Los primero tulipanes del Molino
Ya era hora: es la exclamación de todos, menos los jabalíes que no son tan sensibles a este tipo de acontecimientos atmosféricos. El resto, jilgueros, mirlos, agateadores, chochines, arrendajos, lúganos, cucos, carboneros, cotovías y -sobre todo- los ruiseñores, que llevan tres días acompasando mis sueños con sus cantos amorosos. Eso, sin contar las mariposas que han aparecido revoloteando a tutiplén: limoneras, perladas, blanquitas de la col, blancas catalanas, y un pavo real que nos tejó turulatos cuando lo descubrimos, entre las budleyas, cerca de un arbusto de magnolia oriental que sustituye a la adelfas muertas por el frío. Yo creí que las pavo real llegaban más entrada la primavera, casi en verano.
Como botón de remate, brotaron los tulipanes negros. Que no son negros, claro, pero así se llaman. Brillan entre los demás, aunque los demás sean tan bonitos.
Os dejo aquí estos cantos de primavera y el deseo de que la vida os sonría aunque sólo sea por un instante. El instante que dura la belleza, el calor del sol, la felicidad, la vida misma.

martes, 9 de abril de 2013

Ha muerto Saritissima

Sara Montiel y Gary Cooper
Pero cómo, ¿se puede morir Sara Montiel? ¡Si eso debería estar prohibido! Estaba ya muy viejecita, la pobre. Apenas veía, andaba muy teniente de los dos, su rostro tan deformado por algunas intervenciones poco afortunadas, ya en la vejez, dejó atrás la gloria pasada de una cara fresca. alegre, bella, bellísima, sin botox ni leches.
Fue cantante por casualidad, ya que en una de sus primeras películas, de bajo coste, al productor le dio por ponerla a cantar a ella, porque La Piquer cobraba mucho caché. Y resulta que Sara cantaba a las mil maravillas, con una voz de color precioso (Nati Mistral dixit) y una soltura que no se estilaba por entonces. Con que revolucionó el panorama español, por supuesto.
Además, Sara tuvo una vida libre y alegre. También derramaría alguna lágrima ya que esa es condición de todo ser humano y más si es del género femenino y más si es españolito que al mundo lo trajo Dios. Y su ejemplo valía para ser despellejada por los hipócritas y alabada por las españolas que querían ser libres como ella. Con que, bien.
Sobre todas las cosas, Sara conoció y besó a Gary Cooper. Era guapa a raudales y lista, muy lista. Qué gran mujer.

sábado, 23 de marzo de 2013

H. D. Thoreau
Veo en InfoLibre -una publicación nueva que persigue un buen periodismo- que acaban de publicar en español los Diarios de H.D. Thoreau. Su correspondencia con G.O. Blake ya había sido publicada el año pasado por una editorial peculiar Errata Naturae, que publica joyitas, como algunas otras pequeñas editoriales que abundan ahora en España, por suerte.
Me gustan las cartas; de pequeña, era casi obsesivo mi afán por recibir cartas, lo que me lanzaba a la escritura de ellas a troche y moche, con resultado algo decepcionante la mayor parte de las veces. Leer cartas ajenas cuando corresponden a gente admirable como HDThoreau es otra de mis aficiones. Se aprende mucho, pero sobre todo, se disfruta un montón.
Escribir un diario -por otra parte- debiera seguir casi obligatorio entre los escolares, de modo que se aficionaran a ello para el resto de sus días. Me gustó comprobar que en EEUU -al menos, hace años- así ocurre. La mayoría de la gente joven escribe diarios, es verdad que la mayor parte son tonterías, pero nadie pretende que surjan genios como setas. Incluso en la divertida serie The Big Bang Theory, el Asperger Sheldon Cooper escribe su diario en la cama, cada noche. Yo no he logrado acostumbrarme y abandono el cuaderno durante meses y hasta años. Pero ese Diario de Thoreau quiero leerlo. A la que pueda salgo a comprar ese libro. 

sábado, 16 de marzo de 2013

Con las malas noticias se puede reaccionar de varias formas. Una es rasgándose las vestiduras y poniéndose a berrear como una magdalena, otra es tomándoselo con humor. Por eso, en estos años de crecientes dificultades la gente se las ingenia para sacar risas de donde pareciera que solo hay llanto.
La buena noticia es que esta crisis que se alarga en los años nos está enseñando a cambiar al constatar cómo ha cambiado el estado de cosas. Cómo lo que era azul ahora es verde y lo estable ahora no para de moverse. Aprendemos a que la manea de ganarse la vida ha de cambiar, que el puesto de trabajo puede pirárselas en cuando te descuides y aún estando atenta. Aprendemos a desconfiar de los encorbatados y a prestar más atención a los que van vestidos de forma un tanto descuidada, con desaliño indumentario, como dice Antonio Machado.
Todo aprendizaje es duro; lo que pasa es que se nos ha olvidado lo que costó aprender y salir adelante en la escuela, entre los aromas de la goma de borrar, los empolvados blancos de la tiza en la pizarra, la tinta de los pupitres, el sonido de la punta del bolígrafo sobre el cuaderno. El silencio de los exámenes, el temor del castigo. El aburrimiento y la hora del recreo.

Hace años que los hombres de negocios aspiran a cada vez más margen de beneficios. Ganar un 10 % hace cincuenta años era un éxito en cualquier empresa. Pero a medida que el siglo XX avanzaba, las ganancias tendían a multiplicarse geométricamente hasta niveles insultantes, amenazadores. Hasta hoy. Arriba, una gráfica de cómo han evolucionado los bancos centrales de algunas zonas.  ¿Podrá alguien explicar con calma, por qué los hombres necesitan ganar tanto dinero? ¿Para qué exactamente?
El papa Francisco ha dicho que quiere una Iglesia pobre para los pobres. ¡Qué lapsus! Los pobres ya saben lo que es la pobreza; les haría más ilusión una iglesia rica para ellos y que la curia cardenalicia se quede con la Iglesia pobre. Así sí que estaría bien este papado.
Valete.

sábado, 9 de marzo de 2013

Ignacio Gómes de Liaño / Editorial Siruela
Me sorprende una entrevista breve en El Cultural con Ignacio Gómez de Liaño. Después de años de silencio en los que imagino de IGL habrá hecho su vida como cada hijo de vecino, se destapa con un diario de unas 1500 páginas de lo que le acontenció entre los años de 1972 y 1978, o así. Claro, me parece muy interesante y ya estoy corriendo a comprarme el tocho que ha publicado Siruela. Porque esos años setenta no son sólo años de la vida de IGL, también lo son de la mía, aunque IGL me lleve unos cuantos añitos. Que tampoco son tantos.
En la entrevista, IGL dice que cuando Franco los intelectuales eran más independientes, entre otras cosas "porque Franco no se gastaba un duro en comprarlos", dejando caer que ahora el establecimiento político en cualquiera de sus manifestaciones -del pueblo más canijo a la gran capital- organiza enseguida sus saraos con actores, cineastas, escritores, periodistas, poetas, cantantes, arquitectos, profesores, filósofos, etc. de la cuerda de cada quien. Pues algo de eso hay.
Pero, ahondando en el pesimismo, yo diría que ni siquiera quedan intelectuales públicos y publicados en España. Por razones que habría que detallar -ahora no me apetece en absoluto- los que hablan parecen vedettes de televisión y los que valen callan.
Puede que sea algo muy subjetivo esta afirmación mía. Vivir en el campo, alejada de la corte, me permite crear una realidad inofensiva, gozosa de la naturaleza, tranquila, aunque no a salvo de sobresaltos debido a que cometo el error de poner la radio y de ver la tele, de vez en cuando. Esta entrada se la dedico a MM "que me estará escuchando" (con un poco de suerte).


sábado, 23 de febrero de 2013

Te escribo después de tanto tiempo

Casi no puedo creer que hayan pasado meses desde la última carta. Los días han transcurrido muy deprisa en el Molino, en medio de cierto barullo, de tareas dispersas e inacabables, de trasiego y viajes, visitas y negocios. No parece que haya ni un minuto para quedarse en silencio, sin hacer nada, sólo pensar y, como mucho, sentarse a escribir esta carta, cerca de la pérgola donde empiezan a apuntar los capullos del rosal floribunda, tan fragante.
Apunta la primavera pero aún quedan anunciados días de frío. Quizás ya esté nevando para cuando termine esta carta. Ahora llueve pero la noche es larga.

La noche es larga. Lo está siendo para mi y para mis vecinos. La especie ha aprendido poco desde el principio de los tiempos. No es que quede mucho por hacer es que no hay por dónde empezar. Por mi parte, en cuanto pase el frío, en dos o tres días, empezaré a labrar la tierra para abonarla después y preparar todo para la siembra. Me propongo practicar la llamada permacultura, que respeta tierra, plantas y animales para respetar al ser humano. Hay que buscar la felicidad. Y en esa búsqueda entra todo el mundo o no hay éxito asegurado.
Procuraré no tardar tanto en contarte los progresos de la huerta. Cuento con apoyo moral, algo tan imprescindible. Por ahora, te muestro un queso que preparé el otro día, sin una sola gota de leche: anacardos, bebida de arroz, miso, especias y agua enzimática. Se llama queso por abreviar. Rico está.
Un fuerte abrazo.